2 dic. 2012

marco teórico 2

Mapeado quimérico

Los mapas son instrumentos epistemológicos ligados a la historia del imperialismo y del colonialismo que, como señala Irit Rogoff en Terra infirma, “han servido –y sirven- para naturalizar fronteras, regímenes, estados, modelos de gobernanza y sistemas de gestión de la población”. Es decir, son herramientas que el poder utiliza para autolegitimarse e intentar “normalizar” su dominio. En este sentido, podemos describir Mapeado de afectos como un proyecto de des-cartografía o de contra-cartografía que no intenta fijar (“objetivar, normalizar, naturalizar”) una realidad sino hacer visible una serie de conexiones.

Sin embargo, ¿por qué referenciar el mapeado de afectos a la red viaria de la ciudad? ¿por qué conformarnos con visibilizar los espacios de resistencia? ¿por qué no encarnar-corporizar las imágenes que los cuerpos impropios nos regalaron en las conversaciones que mantuvimos con ellxs, e imaginar un nuevo mapa, un mapa quimérico que podría superponerse a cualquier ciudad? 

Entrevista a Arantxa (imagen R. Jordán)
Para trazar esta contra-cartografía trabajamos en una estética aún en proceso, en la definición de representaciones visuales que respondan a las analogías e imágenes proporcionadas por lxs entrevistadxs.

Por consiguiente, entendemos el territorio geográfico, conceptual y semántico que define el mapa, como un espacio de experimentación narrativa que carece de significado unívoco.

Nuestra intención no es hacer un mapeado exhaustivo sobre el afecto y la vulnerabilidad, nuestra intención es que Mapeado de afectos funcione como una herramienta de reflexión colectiva sobre las narrativas y taxonomías que se construyen en torno al afecto y a la vulnerabilidad.